LA CESIÓN DE LA PRESIDENCIA, UNA CUESTIÓN DE PROTOCOLO

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Un buen anfitrión tiene una serie de funciones tales como la organización del evento, la confección de la lista de invitados, la preparación de invitaciones, por sólo citar unas cuantas. Ya hablé del tema del anfitrión en un artículo titulado EL BUEN ANFITRIÓN. Hoy me gustaría tratar una cuestión muy debatida respecto a la colocación de los invitados de honor: ¿un anfitrión debe de ceder su presidencia?

En el momento de colocar a los invitados lo más importante es que el evento cumpla con los objetivos marcados y no tanto que los invitados se coloquen siguiendo el orden establecido por una normativa o reglamento. Lo primero de todo es saber qué tipo de evento se celebra. En un acto oficial los invitados principales al evento y el anfitrión se colocarán conforme al protocolo oficial. Sin embargo, si se trata de un evento no oficial el criterio de colocación de los asistentes lo marcará el anfitrión directamente.

Dicho esto, me gustaría entrar de lleno en la pregunta planteada en la introducción. Para empezar me gustaría dejar claro que no es obligatoria la cesión de la presidencia por parte del anfitrión. Sin embargo, sí existen unos casos en los que se justifica que el anfitrión decida ceder su presidencia. En primer lugar, cuando al evento asistan personalidades relevantes. Me refiero a personas de mayor rango oficial o social. En segundo lugar, en aquellos casos en los que el evento se haya celebrado en su honor. Por último, el anfitrión se puede plantear ceder su presidencia en función del objetivo que se busca con el evento organizado.

Me gustaría hacer una referencia al artículo 4, apartado 1 capítulo 1 del RD 2099/1983. Dicho artículo establece que “los actos serán presididos por la autoridad que los organice. En caso de que dicha autoridad no ostentase la Presidencia ocupará lugar inmediato a la misma” Una vez dicho esto la siguiente pregunta es: en caso de ceder la presidencia, ¿cuántos puestos conviene ceder?

La expresión “lugar inmediato a la misma” citado por el artículo 4 no significa junto a la persona a la que se le cede la presidencia sino cercano a él. Por tradición el lugar inmediato sería a la izquierda de la presidencia si se establece una presidencia en alternancia. Eso significaría que el anfitrión ocuparía el puesto número 3 o a continuación en el caso de presidencia lineal. Este criterio contradice el principio de que el anfitrión debe permanecer lo más cerca posible al puesto de la presidencia.

Ya os he mencionado que la cesión de la presidencia es un tema muy debatido. La verdad es que el Protocolo no establece un único criterio de colocación de la presidencia. Frente a la posición tradicional mencionada en el apartado anterior existe una teoría moderna que establece que el anfitrión al ceder su presidencia se colocará a la derecha de la Presidencia ocupando así el puesto número 2. De este modo el anfitrión sólo perderá un puesto.

Una vez planteadas las dos doctrinas existentes en torno a la cesión de la Presidencia me gustaría introducir una nueva variable que no ha aparecido hasta ahora en el artículo, ¿qué sucede cuando al evento acuden las parejas? Sin duda es un factor que debe tenerse en cuenta. Por protocolo se aplicaría el principio del “descanso matrimonial” no sin plantearse de nuevo cuántos puestos debe ceder el anfitrión o anfitriones. Como podéis comprobar se trata de toda una puesta en escena en la que el protocolo no tiene una única respuesta.

Son muchos los que defienden el principio por el que el anfitrión debe de ceder el mínimo número de puestos en la presidencia. De ahí que la teoría moderna sea la más aplicada en el momento de colocar a los invitados más especiales. Personalmente creo que lo más importante en el momento de decidir la colocación de los invitados es saber el objetivo del evento. Una vez definido claramente el objetivo el anfitrión tendrá la capacidad de decidir si cede o no su presidencia. Es más, si el anfitrión es una Institución o Entidad lo más indicado es que ya haya estipulado en su manual interno de protocolo en qué casos se debe ceder la presidencia para de este modo evitar disparidad de criterios.

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